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14 enero 2009

Llegada a Machupicchu y una noche más en Aguascalientes


Al llegar a Aguascalientes de noche, no parecía un pueblo interesante para recorrer. Es más, parecía ser apenas un lugar de paso para ingresar al Parque Machupicchu, con costos un poco más elevados que en el Cusco.

Nos despertaron a las 4 AM, después de una caminata el día anterior que nos dejó cansadísimos. Terminamos saliendo 4.40AM, y ya era tarde. Desde Aguascalientes hasta la entrada hay dos horas de camino en subida. Existe un minibús desde el pueblo que por USD6 te lleva hasta hasta arriba, pero... ¿vale la pena gastar más de $20 por un transporte que dura 10 minutos?

Llegamos a las 6 AM y ya había una fila de 50 metros de gente. Argentinos, brasileños, chilenos, colombianos, alemanes, y estadounidenses. Al ingresar con los chicos, los perdí de vista enseguida y de ahi empezé a hacer la mía con mi cámara cuya pantalla quedó arruinada producto de algún golpe con las piedras de las vías en la noche camino al pueblo. ¡Justo ahora se tenía que arruinar! Comprobé que el disparador funcionaba bien, y que podía sacar fotos normalmente pero sin saber si apunté bien. A partir de ahora, todo debía ser a ojímetro o a ciegas. Las enseñanzas de Noe, mi compañera de trabajo acerca del uso de la cámara ya no servirían.

En el Parque.
Recorrí todo el parque, había algunas personas. Todo era en subida para tener las mejores vistas. Y yo protestando por dentro con el asunto de mi cámara que tiene apenas 4 meses y ya se rompió. Una foto por aquí, otra por allá. Reconociendo los lugares y sitios sagrados que he leído mientras estudiaba en la facultad. Todo estaba ahí. Un par de horas más tarde encontré a los chicos. Lograron estar entre los 500 admitidos por día para ascender al Waina Picchu donde se puede tener una vista panorámica de las ruinas. Yo estaba muy cansado por la caminata de ayer y ya había dicho que no iba a subir. El ascenso y descenso dura 2 horas. Los esperé abajo y me puse a recorrer otros lugares del parque.

Filmé a ciegas a una alpaca bebé, que estaba muy quieta como queriendo ser filmada. Al volver para reencontrarme con los chicos que volvían del Waina Picchu, me crucé con un tipo muy parecido a Luis D'Elia. Pero tenía muchas dudas si era el, hasta que unos pibes de Buenos Aires que rondaban por ahi, lo saludaron y confirmé que era el cuando empezé a oir su voz. Mi ataque de cholulismo me obligó a sacarme una foto con el, pese a que no coincido en nada con su accionar en la vida política argentina. Me presentó a su mujer, y me dijo que están en viaje de bodas de plata.

Valió la pena quedarse en Aguascalientes

Más tarde empezó a llover, y los chicos ya estaban volviendo del Waina Picchu. Cansadísimos. Uno de ellos no llegó. Dimos una última recorrida, nos cruzamos con las tucumanas. Ya teníamos que pensar en volver ese mismo día al Cusco para que el próximo día vayamos a Potosí. A la salida nos cruzamos con Gustavo. Parecía que era bastante tarde para volver. Le dimos una oportunidad al pueblito que parecía poco atractivo. Un policía nos dijo que podemos ir a las aguas termales que están al cruzar un puente. Muy buena onda la poli de Aguascalientes. Nos sacamos una foto con el, por supuesto. Las aguas están al lado del Vilcanota. Ya era de noche, y comenzó a llover de nuevo. Por S./10 y el alquiler de una bermuda de S./2 nos metimos a las aguas que darían un alivio a nuestros pies de tanto caminar en estos dias. Uffff!. Ya a las 21 horas empezaron a echarnos cuando empezó a bajar el nivel del agua.

Al otro día... volvíamos a Cusco por Santa María-Santa Teresa.

13 enero 2009

Camino al Machupicchu






En el Pirwa habíamos quedado con unos chicos para ir a la terminal de San Pablo a la mañana. Las tucumanas que conocimos en Cusco ya nos pasan a buscar a las 7.30 horas para comenzar el Camino Alternativo al Machupicchu. Son 110km de Cusco, en un pueblo llamado Aguascalientes.



La única manera legal de llegar a ese pueblo es a traves del Peru Rail. Un tren de capitales anglo-chilenas cuyos precios son accesibles solamente para la clase media privilegiada de Europa Occidental o EEUU. No hay caminos ni atajos... sólo el tren. Obviamente hay diferenciación de precios para los peruanos. Llegar a Aguascalientes para un habitante del lugar cuesta sólo S./15




También existe una excursión llamada "el camino del Inka". Su duración es de 4 dias aproximadamente y los costos son... bueno, mejor ni hablar.




Hay dos caminos alternativos. El más conocido es el Santa María-Santa Teresa y el otro es Ollantaytambo-km82 y caminar por las vías hasta Aguascalientes. No sé porqué pero a último momento "una persona" se le dió por tomar un taxi hasta Ollantaytambo. Caminar por un camino paralelo a las vías hasta el km 82 y de ahi darle pata hasta Aguascalientes.






Al llegar a Ollanta, nos tomamos una foto con el taxista, (como es de costumbre) y seguimos camino hasta unas rejas donde termina la estación. Como era de imaginar, no nos permitieron pasar para caminar sobre las vías. Pero los lugareños nos indicaron un camino paralelo hasta el km 82 y emprendimos la marcha. En Ollanta estamos en el km 62 aproximadamente. Las vías siempre van paralelas al rio Urubamba, que más adelante se transformaría en el Vilcanota. En el camino se nos arrimó una camioneta con unos canadienses ofreciéndonos acercarnos hasta el km 82. Luego unos lugareños hicieron lo mismo pero nos advirtieron que el camino es muy peligroso y a veces es imposible escuchar el sonido del tren porque el ruido del rio no deja oír las bocinas.


Creo que dos veces nos dijeron lo mismo. Pero dió la sensación que hubo una campaña muy fuerte de "concientización" por parte del monopolio anglo-chileno para que se tome el tren o se haga el "Camino del inka". En esta foto, los chicos haciendo un parate porque empezaba a llover. Aqui empezaba el km 82. Ya no hay más caminos. Sólo seguir las vías del tren.


El paisaje es precioso, el ruido del rio, de mi parte, ver pasar el tren, cosa que me encanta. Encontrarse con algunas excavaciones arqueológicas, pasar por ranchos, saludar a la gente que ya está acostumbrada de ver pasar a argentos y otros latinoamericanos haciendo el camino alternativo. De a poco el paisaje se iba haciendo más verde intenso, solamente el ruido del rio, y había que estar siempre atento ante las bocinas del tren. De a poco se iba haciendo de noche, y estaríamos dos horas caminando en plena oscuridad muy atentos a los próximos pasos del tren. Hay varios túneles en el camino pero son cortos. Fueron 9 horas de caminata sobre las piedras y durmientes del tren. Ufff... Valió la pena, llegamos a Aguascalientes a las 9 de la noche.


En la oficina de Cultura de Aguascalientes habia que comprar el boleto para ingresar al Parque Arqueológico del Machupicchu. Estábamos cansadísimos y no veíamos la hora de acostarnos lo más temprano posible para a la madrugada siguiente, ser los primeros en ingresar al parque sin tantos turistas y estar entre las 500 personas permitidas para ascender al Waina Picchu. Los precios en Aguascalientes son bastante elevados, y eso que estamos en temporada baja. El pueblo mucho no lo valía... hasta que pasó algo más adelante...


11 enero 2009

Primeras vistas de Cusco

Ufff, son tantas las sensaciones que uno tiene al entrar a Cusco que no sé por donde empezar. Y eso que llegamos a la madrugada. Callecitas estrechas, arquitectura colonial por doquier, iglesias, vida noctura, subidas y bajadas, colores, olores exóticos y museos.
En el viaje a Cusco conocimos a un flaco llamado Gustavo. Es de Buenos Aires. Con el compartimos varios de los momentos de salida en esta preciosa ciudad. Cuesta bastante conseguir alojamiento en esta época pese a que es temporada baja, o mejor dicho, temporada de latinoamericanos que visitan ésta ciudad.
Nos recomendaron dos hostels: el Loki, y el Pirwa. El Loki se lo puede encontrar en cualquier parte del Perú y algunas ciudades bolivianas. Pero hay que reservar con mucha antelación. Hay clima de fiesta durante toda la semana. Podés entrar a cualquier boliche gratis. Lo único que pagás es la consumición. La terminal terrestre está bastante lejos de la plaza de Armas, pero si uno se pone de acuerdo con gente que va al mismo lugar, el viaje en taxi puede resultarte muy barato. Siempre vas a encontrar algún argento que está en la misma que vos. Generalmente los taxistas calculan el precio por cantidad de pasajeros. Ojo con la mafia de los taxis.


A la mañana fuimos a la Avenida Sol para cambiar dinero. El peso argentino está muy bajo: por cada peso te dan S./0.81. Dimos un buen recorrido por la ciudad y no dejaba de mirar las cúpulas de las iglesias, los arcos, y la limpieza que tiene esta ciudad. Hay balcones de madera tallada impresionantes. Hay varios museos interesantes y sobre la Plaza de Armas se puede hacer un city tour de una hora por S./15.
En la Dirección de Turismo podés comprar un "billete turístico" como le llaman ellos que vale S./130 soles y podés ingresar a cualquier museo de la región del Cusco. Tenía dudas sobre si valía la pena la ISIC, y les recomiendo que la compren. Hay descuentos por todos lados. Dormí mal con eso. A no olvidarse de regatear los precios, especialmente si uno quiere comprar en ferias.
Delicias del Perú
Todavía faltaba lo mejor. La COMIDA!. Tengo entendido que Perú está muy bien posicionado regionalmente en lo gastrómico. Especialmente Lima, donde se encuentra el segundo polo gastronómico de Sudamérica, más precisamente Miraflores y San Isidro. Se come muy bien y barato. Hay menúes de entre S./5 y S./15 donde incluyen una sopa de diferentes tipos, luego algún plato típico como por ejemplo arroz, maíz, papa y churrasco acompañado con una chicha morada, que es una especie de jugo de maíz. Muy rico. En todas las mesas uno encuentra una salsa llamada Rocoto. En Bolivia también esta salsa es muy popular con la diferencia que le dicen Ocoto. Es bastante picante, peros si uno le pone una pequeña pizca a la carne, el sabor es delicioso.
De lo frito no te salvás, pero si buscás bien, podés encontrar lugares donde comer medianamente sano. La archiconocida Inca Cola. Por fin tuve la oportunidad de conocerla. Tiene un gusto parecido al gusto del tutti frutti de un chicle Bazooka. Y para la noche, no podía faltar probar el famoso Pisco. Pero a los turistas se les ofrece el fashion pisco sour, con mucho limón.
Decidimos quedarnos un día más antes de emprender la marcha a Aguascalientes, un pueblo vecino al Parque Machupicchu.
La próxima... más de Cusco.

Llegada a Cusco: mi dni en "mal estado" superó con sufrimiento la segunda prueba de fuego



¿Que tal?




Son las 8 de la mañana hora peruana. Les estoy escribiendo desde el hostel Pirwa en Cusco. Es uno de los hostels que nos recomendaron a S24 la noche y está a tres cuadras de la Plaza de Armas.




El viaje de Copacabana a Cusco comenzó cuando llegamos a la frontera justo sobre la hora de cierre. Debíamos bajar al lado boliviano para realizar la salida del país. La verdad que nos trataron muy mal. No entiendo el sentido de tanta arrogancia. Después de realizar los trámites, debíamos caminar 300 metros hasta cruzar un arco que señala el Perú. Hacía mucho frio. Ya del otro lado nos esperaría la camioneta que nos llevaría hasta Puno, para luego hacer transbordo.


Ninguno de los que viajábamos en esa camioneta tenía pasaporte. Fué un silencio de preocupación bastante importante.




Al llegar al control migratorio peruano presenté mi dni. El policia sentado sobre un sillón de gerente (no miento, era sillón de gerente) me preguntó secamente "¿que es esto?". Le contesté dos veces que era mi dni. Menos mal que no sólo se las agarró conmigo, sinó que trató mal a todos los que estábamos en esa sala. Agarró la tarjeta de migración que llené con tanto amor para el, y me dijo que no puedo ingresar.


Hablé con Edgar, uno de los choferes del micro para que me de una mano. Tomó mi dni y habló con el del sillón de gerente. A los 5 minutos, hizo mi entrada al País. Me preguntó cuantos dias pienso quedarme. Le dije 20 (por tirar un número) y me contestó antipáticamente "te voy a poner 15 dias". Me devolvió el dni con la tarjeta migratoria con un asqueroso "tu DNI es un papel higiénico".
Fué un gran alivio haber cruzado ese arco. Momento horrible, pero ya estoy en Cusco.


Llegamos a Cusco a las 5AM.






24 diciembre 2008

Tren de Puno a Cusco



La ruta que recorre la distancia entre Cusco y Puno permite descubrir un Perú muy diferente al que representaba la ciudad turística de Cusco.

El tren cubre el recorrido en unas 10 horas, y en ningún momento sobrepasará los 35 km/h. Los paisajes que se divisan durante el viaje son espectaculares, ya que el tren se adentra por innumerables valles donde es escoltado ininterrumpidamente por montañas de más de 4000 mtrs. Durante esta marcha cansina predominan los verdes, grandes plantaciones que se benefician del río que corretea paralelo a las vías, y que desembocará en el Titicaca.Las poblaciones por las que se pasa son todas muy pobres.


El ferrocarril decelera ostensiblemente por estas zonas y lanza pitidos continuamente para que nada ni nadie obstaculice las vías. Como se ve, aquí los pasos a nivel son un instrumento demasiado caro para tantos kilómetros de vía. Los niños corren hacia el tren y saludan a su paso, mientras que cientos de cabezas se asoman a las ventanas para ver como pasa la máquina de acero que por momentos rompe la monotonía de esos lugares, perdidos en la soledad de decenas de kilómetros sin nada que no sean montes o pastos.






Las casas son de adobe o de ladrillo, construcciones muy básicas con un patio interior y la techumbre de paja o de metal sujeto con piedras para que no lo vuele el viento. Todos visten muy pobremente, descalzos o con sandalias muy rústicas, los pies ennegrecidos por el polvo de las callejas sin asfaltar, y la ropa muy usada, llena de agujeros y de retales de diversos colores.Así pasan los kilómetros y los minutos, rodeados de espacios enormes, inabarcables con una cámara o de un sólo vistazo y sólo rotos rutinariamente por pequeños poblados donde los niños corren, saludan y se tapan los oídos ante el agudo chirriar el tren, mientras que escuálidos perros corren a la par de las vías, sin dejar de ladrar un minuto y mostrando sus costillas y su pelo sucio al aire.



El tren va ganando altitud y la lluvia comienza a transformarse en granizo para súbitamente disfrazar el paisaje verde de hace unos minutos en una planicie blanca y helada. El cambio ha sido tan repentino que si uno estuviera dormido en ese momento y despertara pensaría que le han cambiado de tren, colocándole en alguna estepa siberiana.Poco a poco el tiempo se calma y el traqueteo sigue devorando kilómetros placidamente. La llegada a Juliaca, a 42 kilómetros de Puno, es como si uno aterrizara en un campo de favelas.


A los dos lados del tren se amontonan pequeños puestos hechos con cuatro palos y una lona donde se vende todo lo imaginable... cacharros, recambios, ruedas, comida, jeans... Un cartel pone la guinda a la desoladora imagen: "No orinar, pena de masacre de los vecinos".Entre sorprendido y cansado me coge el sueño, y cuando despierto ya está el Titicaca vigilando nuestro paso. Como un gran espejo se extiende hasta las laderas donde vuelven a amontonarse un montón de casuchas. Es Puno, una ciudad caótica y desordenada, atiborrada de gente que deambula por las calles y las aceras entre bocinazos de los coches y de los triciclos que hacen las veces de taxis. Es la imagen de un gran barrio chino a 3800 mtrs de altitud. Una gran manifestación de rostros acartonados y oscuros que miran al turista con indeferencia. Es Puno, el lugar que vive gracias al Titicaca, el lago navegable más alto del mundo.



 
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